En el barrio de Olivos no hay arena ni mar, pero cerca de la Avenida Maipú, vive uno de los integrantes de la Selección Argentina de Fútbol Playa. Fernando Rigoni tiene 28 años y desde chico protagoniza un intenso romance con la pelota. Desde muy pequeño jugó en las inferiores de Independiente y “por un tema familiar”, a los 12 años comenzó a entrenar muy cerquita de su casa, en el Club Atlético Platense. El 6 de octubre de 2007 debutó en la Primera del “Calamar” y permaneció en el equipo hasta 2009, cuando pasó a formar parte del plantel de Tristán Suárez. En mayo del 2010, jugó una final por el ascenso, donde el “Lechero” cayó ante Sarmiento de Junín.

“Luego de esa final, por diferentes motivos decidí dejar el fútbol. Más que nada por un tema de que no comparto muchas cosas de como se manejan en el ambiente. Pudiendo trabajar y ganando plata por mes, que a veces en el fútbol es muy difícil, decidí dejar de jugar”, relató Fernando en diálogo con NoticiaNorte. “Después de haber dejado, me llegaron ofrecimientos para jugar en Excursionistas y en otros equipos de la C, pero la decisión ya esta tomada”, agregó “Choper”, quien luego de la dura determinación de “colgar los botines”, recordó cómo comenzó a ganarse la vida: “A partir de ese momento, empecé a trabajar en un restaurant, como empleado y luego pasé a trabajar en un comercio que abrió mi familia en la zona”.

Pero como toda buena historia de amor, la de Fernando tuvo un final felíz cuando la pelota volvió a tocar a su puerta. “Nunca dejé de jugar al fútbol, siempre me junté a divertirme con amigos”, señaló el deportista, quien reveló que su llegada a la Selección “fue todo una sorpresa”. Por esas cosas del destino, Rigoni participó de un partido de fútbol 5 en un club de Beccar, donde fue observado nada más ni nada menos que por el técnico de la Selección de Fútbol Playa, Gustavo Casado, quien lo tentó para jugar con la celeste y blanca. Ahora, el joven entrena en Ezeiza, con la mirada puesta en los IV Juegos Suramericanos Odesur Playa, que se realizarán en la ciudad peruana de Pimentel desde el próximo 4 de diciembre.

Tras esa sorpresa, el vecino de Olivos aseguró estar viviendo “una experiencia más que linda”: “El Fútbol Playa es un juego distinto por un tema del dominio de la pelota, se juega mucho por el aire y en el primer tiempo cuesta mucho la adaptación. Es una disciplina que se está haciendo cada vez más profesional en nuestro país. Todavía no hay una liga que se juegue todos los fines de semana, por eso se entrena dos veces a la semana y se intensifica la práctica cuando llegan las fechas de los torneos internacionales”. En medio de la alegría que vive, Fernando confesó como son sus días en el predio Julio Humberto Grondona: “Entrar a la AFA es increíble. Es imponente ver todas las gigantografías que hay de Messi, de Agüero, Di Máría y de todos los jugadores de la Selección. Tuve la oportunidad de conocerlos, son pibes muy humildes y hasta tuve la chance de compartir charlas y sacarnos varias fotos”.

Para llegar a este presente soñado, Rigoni recordó los momentos duros que le tocó atravesar en el fútbol, “cuando las cosas no salen como uno quiere”. Sin embargo, guarda en su corazón los momentos más felices que vivió jugando en su querido Platense: “Como cuando en mi debut le arruinamos la fiesta a Chacarita en la cancha de Argentinos Juniors, o cuando convertí mi primer gol contra Unión en Vicente López”. “En Olivos vivo desde que nací. Mi familia, mis amigos, todo es especial y siempre me sentí cómodo en este lugar. Amo mi barrio y jugar al fútbol. No importa si es en Primera o con amigos, a mi lo que me gusta es jugar y hasta que me den las piernas, lo voy a seguir haciendo”, concluyó.

 

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