Casa “Nono” Lizaso: Un espacio para la memoria en Munro

La Casa de la Memoria Jorge “Nono” Lizaso está situada en el barrio de Munro. A partir del triunfo de Héctor Cámpora, en 1973, la casa de los hermanos Jorge Nono y Miguel Lizaso de Vicente López se convirtió en una unidad básica de referencia en la zona. Arriba vivía la familia y abajo militaban. Era la legendaria Unidad Básica Combatientes Peronistas. El hermano de Jorge y Miguel, Carlos, fue uno de los fusilados de la masacre de José León Suárez, en 1956. Y, su padre Pedro, había sido en 1946, el primer Intendente peronista de Vicente López (designado Comisionado Municipal luego de las elecciones del 24 de Marzo de 1946).

La unidad básica estaba ubicada en la esquina de avenida Mitre y Malaver. Decenas de jóvenes se reunían a diario para debatir política y organizar actividades solidarias. Los mismos afiches que invitaban a militar hoy también están, es como si el tiempo los hubiera congelado: “Bienvenido general Perón” y “Evita vive en la memoria del pueblo”. Poco antes del golpe de marzo de 1976, la unidad básica fue allanada por la policía y nunca más abrió sus puertas, hasta 1998, que viejos militantes la recuperaron.

Entre el 19 y el 26 de abril de 1976 hubo unas 25 caídas en la columna norte de Montoneros. Fueron secuestros de militantes que pertenecían a la unidad básica de los Lizaso. Entre ellos, Jorge Lizaso, que fue secuestrado del bar porteño Los Angelitos, trasladado a la ESMA y hoy es uno más de los desaparecidos. Un testigo contó que le cortaron los dedos con una sierra. En la segunda nota al pie de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, escrita por Rodolfo Walsh, consta: “El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida”. En otro operativo, las fuerzas de seguridad mataron a su mujer, María del Carmen Núñez, la China. Miguel Lizaso fue fusilado a mediados de septiembre en Martínez. Esos hechos fueron reconstruidos en el tercer juicio de la ESMA, cuyos alegatos comenzarán en las próximas semanas.

El lugar permaneció tapiado hasta el 6 de diciembre de 1998, cuando algunos miembros de la agrupación vieron que estaba en venta y decidieron tomarla. Luego de una larga batalla judicial, lograron que se reconozca ese espacio como un monumento histórico e incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Su titular, Juan Grimal, definió el espacio como “el emblema de la mística revolucionaria del peronismo combativo”. Puso de relieve el valor histórico y testimonial para no olvidar a las generaciones de militantes que pasaron por el lugar.

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