Vicente López: Buscan frenar las fiestas ilegales en casas

La Comuna busca detectar estos eventos por redes social y a través de recorridas nocturnas. Denuncian que en el Partido de Vicente López las fiestas se organizan tanto en el Este como en el Oeste. La ilegalidad ocurre cuando los anfitriones cobran entrada y/o venden bebidas alcohólicas sin habilitación. En general las fiestas se organizan en casas con pileta.

Es complicado detectar el lugar donde se llevaran a cabo las fiestas porque las convocatorias por redes sociales aclaran “Pedir dirección por inbox o por mail”. Hasta aquí no hay nada ilegal. El problema radica en el cobro de entrada posterior, la venta de bebidas alcoholicas, la entrada de menores y que no cuentan con salidas de emergencia, matafuegos ni los controles necesarios para alojar, en ocasiones, a más de un centenar de personas.

“Existen casos. No sólo en el Bajo, sino en todo el Partido: también en Munro y en otras partes del Oeste. Las suelen organizar chicos de veintitantos o un poco más también, y van chicos de todas las edades, incluso adolescentes: no piden documentos para entrar” indica el presidente del Foro de Seguridad de Olivos y La Lucila Stephen Beaumont a Clarín.

Pueden hacerlas con un cobro de entrada general que llega a los $ 300 e incluye “canilla libre” de bebidas alcohólicas, o con cobro de entrada y barra de tragos. Desde la Comuna agregan que Olivos es el barrio que más fiestas realiza y las mismas aumentan en épocas veraniegas.

“Si la fiesta es privada, en una propiedad y no hay ejercicio del comercio (es decir la venta de entradas o bebidas), está fuera de nuestra competencia. Si se cobran entradas y venden bebidas no es una fiesta privada” aclaran las autoridades locales.

En la Dirección de Habilitaciones y Fiscalización, el área municipal a cargo de combatirlas explican que una de las complejidades que presentan este tipo de eventos es que para suspenderlas y labrar actas es necesario comprobar que se venden entradas y/o alcohol. 

“Si venden alcohol, se labra un acta, se secuestran las bebidas y se deriva el caso a un Juzgado de Paz. Por ruidos molestos, a un juez de Faltas”, precisa el secretario de Fiscalización y Control local Raúl López Presa.

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