sábado, octubre 16, 2021

Absolvieron a dos hombres que estuvieron presos por el crimen de una docente

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Dos hombres que estuvieron detenidos cuatro años y medio por el crimen de una docente, asesinada de un balazo en la cabeza durante un intento de robo cometido en 2017, en la localidad bonaerense de Haedo, fueron absueltos tras un juicio oral luego de que la fiscalía consideró que no habían tenido ninguna relación con el hecho, informaron fuentes judiciales.

Tras la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Morón, las defensas de los acusados y hasta la propia familia de la víctima cuestionaron la investigación policial realizada tras el crimen de Sandra Judith Viviano (52), al punto que consideraron que los imputados ni siquiera estuvieron en el lugar de los hechos.

El veredicto benefició a Luciano Leguizamón (24) y a Walter Leivas (38), quienes habían llegado presos al debate por el delito de «homicidio criminis causa», el cual prevé una pena de prisión perpetua.

Fuentes judiciales informaron a Télam que los jueces Mariana Maldonado, Claudio Chaminade y Juan Carlos Uboldi ordenaron la inmediata libertad de los imputados, quienes hasta el momento del asesinato no tenían antecedentes penales.

Las defensas de los acusados y hasta la propia familia de la víctima cuestionaron la investigación policial realizada tras el crimen de Sandra Judith Viviano

Es que el fiscal de juicio, Alejandro Varela, determinó en su alegato que, en base a los testigos y a los elementos que se incorporaron en el debate oral, Leguizamón -llegó detenido al debate en la cárcel de Ituzaingó-, y Leivas -el año pasado había sido beneficiado con una prisión domiciliaria-, no habían tenido nada que ver con el hecho.

«Decir que la investigación fue pésima es para ser bueno, no quedaban dudas de que la acción policial en esta causa fue mala», dijo a Télam el abogado Fernando Cabrera, representante del mayor de los involucrados.

En el juicio oral, varios policías declararon como testigos así también como un hombre al que supuestamente los mismos autores del asesinato le habían robado su auto.

«Hubo mucha prueba tecnológica, hubo muchas cámaras, cruces de llamadas y a través de eso se pudo determinar que ni Leivas ni Leguizamón estuvieron ahí», explicó la abogada María Inés Terrizzano, representante del hermano de la víctima, constituido como particular damnificado.

El crimen de la docente en Haedo

El crimen de Viviano (52) fue cometido a la 1.30 de la madrugada del sábado 18 de febrero de 2017, en la puerta de una casa situada en Directorio 593 de Haedo, a tres cuadras de Al Oeste Shopping, en Morón.

La docente de hipoacúsicos, viuda y madre de tres hijos, llegaba a su domicilio con el menor de ellos, un adolescente de 16 años, en su camioneta Renault Duster gris, cuando fueron sorprendidos por cinco delincuentes que llegaron en un Citroën C3 negro, del cual dos descendieron armados.

Pese a que se encontraba en estado de shock, el chico relató después que, a pedido de su madre, él logró ingresar a la casa corriendo y resultó ileso y suponía que ella había sido baleada porque se resistió al robo del vehículo o a que ingresaran a la vivienda.

Según las fuentes, la profesora habría mantenido un forcejeo con uno de los asaltantes, quien le efectuó un disparo en la nuca y le provocó la muerte en el acto.

Los delincuentes escaparon del lugar en el C3 que habían llegado, sin robar nada, y dejaron a la maestra muerta en el asiento del conductor, tras lo cual comenzó a investigar el fiscal de instrucción Fernando Capello.

El crimen de Viviano (52) fue cometido a la 1.30 de la madrugada del sábado 18 de febrero de 2017, en la puerta de una casa situada en Directorio 593 de Haedo. Foto: Google street view

El crimen de Viviano (52) fue cometido a la 1.30 de la madrugada del sábado 18 de febrero de 2017, en la puerta de una casa situada en Directorio 593 de Haedo. Foto: Google street view
Un hecho confuso

Paralelamente, en las calles Emilio Mitre y Juan Chassaing, en Villa Sarmiento, delincuentes sustrajeron un auto New Beetle blanco que luego apareció abandonado en el complejo Ejército de Los Andes, conocido como Fuerte Apache, en Ciudadela, justo sobre la vereda de la casa de Leivas.

De acuerdo a la versión policial, al llegar al lugar, el personal de la comisaría 2da. de Haedo se entrevistó con un grupo de jóvenes que dijeron que al menos cuatro personas descendieron de ese rodado e ingresaron a la vivienda del hombre.

Según el abogado Cabrera, «la Policía dijo que cuatro vecinos los habían visto (a los acusados) y en realidad esos supuestos testigos podrían haber sido los autores del hecho o directamente pudieron no haber existido».

Irregularidades

Al día siguiente, los efectivos interceptaron a Leivas por la calle pero entró corriendo a su casa, donde hallaron un arma de fuego, un cuchillo y drogas, aunque el fiscal Varela puso en duda la procedencia de esos elementos.

Tras ello, Leivas fue detenido al igual que Leguizamón, a quien minutos antes apresaron cuando estaba caminando con su pareja por el barrio.

Luego, el propietario del New Beetle fue convocado a la seccional para una rueda de reconocimiento pero, en realidad, le señalaron que Leivas había sido el autor del asalto y le pidieron que firme el acta de detención.

«Leivas no quiso firmar el acta y buscaron a uno que estuviera en la comisaría y le dijeron al dueño del auto sin preguntarle qué hacía ahí, o sea se lo mostraron y con posterioridad hizo el reconocimiento que fue totalmente viciado», indicó la abogada Terrizzano.

De esta manera, el fiscal Varela solicitó en su alegato que se abra una investigación por presunta «falsedad ideológica», ya que en dos actas del expediente no coincidían las firmas con las originales de los testigos, por los «apremios ilegales» que denunció Leguizamón y por «incumplimiento de los deberes de funcionario público» de algunos efectivos.

«Leguizamón no sabía leer ni escribir, nunca había ido a la escuela, trabaja desde chico como trapito, realmente le hicieron un daño muy profundo porque con esto que le hicieron le sacaron las pocas herramientas propias que podía tener», expresó Terrizzano.

La letrada relató que, tras la absolución, el defensor oficial, el defensor particular y la jueza terminaron emocionados por lo que ambos tuvieron que vivir durante estos años.

«Ver que se vicia y se tergiversa la prueba, que se deja gente inocente presa y encima que un caso tan grave de una laburante asesinada termine impune es terrible», concluyó.


Fuente: Télam

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